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¿Todos los jóvenes deben ir a la universidad?

Publicado por el Observatorio de la Universidad Colombiana. Feb 3/19. Si la realidad de la titulación universitaria no es la salida única, por qué nos preocupamos porque todos vayan a la universidad, dice Tony Wagner. Considera que “no hay que prepararlos para ir a la Universidad, hay que prepararlos para la innovación”.

En un diálogo sobre el presente y futuro de la formación, Wagner, quien es el principal investigador del Instituto de Políticas de Aprendizaje de los Estados Unidos y desde cuando trabajaba en el Laboratorio de Innovación de la Universidad de Harvard, uno de los más destacados expertos y defensores de la necesidad de poner en marcha una nueva educación, considera que el reto está en ofrecer opciones a los jóvenes y cambiar el modelo educativo.

Las siguientes son las ideas centrales de Wagner, de la entrevista dada para EL País y BVVA, y que puede ver completa haciendo clic para ver el video ¿Cómo preparamos a los jóvenes para la innovación?. 

  • Además de preparar para el mundo laboral y para ser ciudadanos activos e informados, la educación debe preparar para el aprendizaje continuo y, cada vez más, yo añadiría preparar para el ocio activo y creativo. El trabajo, la ciudadanía, el aprendizaje durante toda la vida y el ocio activo son los cuatro elementos básicos de la educación del siglo veintiuno.

 

  • La era de la innovación solo favorecerá a aquellos que sean capaces de resolver muchos problemas de forma creativa.

 

  • Estas son cinco contradicciones que todos debemos conocer.
    • Número uno: las escuelas tradicionales se basan en fomentar, premiar y medir los logros individuales. Eso está muy bien, pero la innovación es un deporte de equipo. No hay innovación sin una estrecha colaboración.
    • Contradicción número dos: las escuelas tradicionales compartimentan el conocimiento y favorecen la especialización. Y la especialización juega su papel, pero la era de la innovación nos enseña que no hay ni un solo problema que podamos comprender, y menos aún resolver, dentro de una sola disciplina académica. Por naturaleza, la innovación es transversal.
    • La contradicción número tres es la cultura de las aulas tradicionales. Se basan en la obediencia, en que haya una persona que tiene todas las respuestas, y tú solo tienes que sentarte y asimilar la información. Pero la cultura de la era de la innovación requiere tomar la iniciativa, requiere que cuestiones a la autoridad, que cuestiones el conocimiento que recibes. Y, sobre todo, en las aulas donde aprendes a resolver problemas de forma creativa, el profesor o profesora adoptan un papel muy diferente. Su papel es el de preparador y mentor. No es un mero facilitador, es mucho más que eso.
    • Las contradicciones cuatro y cinco son las que suponen un mayor desafío. La contradicción número cuatro es una palabra muy fea. No, no es una palabrota, me refiero a la palabra “fracaso”. Es lo peor que puede pasar. El mayor miedo que tienen los jóvenes en la escuela. Y muchos seguimos teniendo pesadillas al respecto cuando somos adultos, ¿verdad? El problema es el siguiente: el miedo al fracaso genera una sensación de aversión hacia el riesgo en las escuelas, tanto para los profesores como para los alumnos. Pero la era de la innovación exige que aprendas a correr riesgos, que cometas errores, y que aprendas a fracasar. Las empresas hablan de fracasar rápido, fracasar de forma inteligente, fracasar para avanzar… Son distintas formas de aprender mediante el ensayo y error. No solo en la era de la innovación se aprende mediante ensayo y error. Si nos fijamos en cómo la mayoría de nosotros hemos aprendido nuestras habilidades más importantes, ha sido mediante el ensayo y error. ¿Cómo aprendimos a hablar? ¿Cómo aprendimos a andar? ¿Y si les dijéramos a los niños: “Lo siento, no puedes montar en bicicleta porque sabemos que te caerás y te rasparás las rodillas, y no podemos permitir que corras ese riesgo porque a lo mejor fracasas”?

 

  • Destrezas de supervivencia: El pensamiento crítico y la resolución creativa de problemas. La colaboración entre distintas redes y el liderazgo por influencia. Ser ágil y versátil. Iniciativa emprendedora. comunicarse oralmente y por escrito de forma eficaz. Acceder y analizar información. Y curiosidad e imaginación.
  • Nuestros sistemas públicos de educación se están centrando en la teoría del cambio equivocada. La teoría del cambio, en casi todos los países, es que para mejorar el rendimiento del sistema hay que aplicar más presión. Y para aplicar más presión, se hacen más exámenes y de mayor relevancia. Pero utilizamos exámenes tipo test baratos para los que hay que aprenderse datos de memoria, ¿para medir qué? Cosas totalmente irrelevantes para los ciudadanos del siglo veintiuno.
  • Mi consejo para los profesores es el siguiente. No hace falta pedir permiso, ni tampoco hace falta pedir perdón. Que reserven un tiempo en clase, puede ser al final de la semana o puede ser al final del semestre, en el que inviten a sus alumnos a perseguir sus intereses, a que planteen sus propias preguntas.
  • “No hay innovación sin un aprendizaje colaborativo”
  • El mundo laboral es radicalmente diferente en la actualidad de lo que era hace quince o veinte años. A los padres se les presenta un desafío. Sí, tienen que preocuparse por darles a sus hijos una ventaja competitiva, pero eso no se logra metiéndolos en escuelas prestigiosas, haciendo que sus hijos se endeuden, o endeudándose ellos mismos. El desafío es que tengan una pasión. Esa es la ventaja competitiva.

Todos los alumnos tienen que ir a la universidad

  • El 20% de nuestros alumnos de secundaria (Estados Unidos) no terminan el instituto. El 20% termina el instituto, pero no continúa sus estudios y sufre inestabilidad o desempleo crónico. El 60% va a la universidad. Pero de ese grupo, el 20% abandona. Al menos 20% de ese grupo que acaba la carrera, tiene un trabajo para el que no se necesita titulación universitaria y que no tiene un sueldo de titulado universitario. Eso nos deja con solo un 20% a los que les ha funcionado este sistema “enfocado hacia las enseñanzas superiores”. Es una locura. Tenemos un sistema educativo en el que solo el veinte por ciento de los alumnos acaban consiguiendo un trabajo que requiera una titulación universitaria.
  • “La era de la innovación exige arriesgarse, equivocarse y fracasar”
  • Para mí, el auténtico desafío es que los niños tengan opciones reales.
  • Si muchos de nosotros no tenemos aspiraciones académicas, y no queremos ni necesitamos una educación universitaria. Entonces, ¿por qué seguimos diciéndoles a los niños que todo el mundo tiene que cursar enseñanzas superiores? Yo tengo un mantra: no hay que preparar a los niños para ir a la universidad, hay que prepararlos para la innovación.
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